SI hay algo que uno va a aprendiendo con los años es a soltar aquellas cosas que no nos hacen bien. Que hacen de nuestros días más pesados.

Hay que soltar las cosas materiales, aquello que ya no nos sirve, hay que donarlo si aún puede ser utilizado, como la ropa que uno se apega tan intensamente jaja. Y tirar aquellos objetos que no tienen valor, más que el que nosotros le damos. Hay que despojarse un poco del materialismo para sentirnos más livianos. Mi mamá es fanática de soltar las cosas materiales, y suele hacer una limpieza anual donde si te descuidas dona tu remera preferida, la campera que mi papá tiene desde la adolescencia que es una hilacha y el peluche preferido de mi hermana jaja.

También hay que tener en cuenta que hay personas que también nos conviene dejarlas ir, por más que uno les tenga mucho cariño, hay que soltarlas y seguir caminos separados. Porque hay momentos donde más que hacernos bien, nos absorben las buenas energías.

Aprendamos a ser seres más livianos, y libres de prejuicios. Otra cosa que nos hace bien a los seres humanos dejar atrás, juzgar a la gente sin conocerla, simplemente por su apariencia. Como bien dice la frase, “No juzgues a un libro por su portada”.

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