Estábamos tan entusiasmados con la primavera, y que empezó a salir el sol, ya empezamos a limpiar las piletas, preparar nuestro cuerpo físicamente para que la bikini nos quede divina, pero los cambios climáticos no nos dejan.

Esta primavera parece más invierno que otra cosa, lluvias torrenciales, fríos fuera de lugar para la época. En otros años en octubre ya estábamos todos bronceados…

Al final estamos todos guardados, blancos y comiendo torta fritas mirando Netflix porque no se puede salir ni al patio. Esperemos que pronto mejore el clima y podamos ponernos nuestras mallas y tirarnos al sol y dejar de ser blancos como vampiros…