Ayer por la noche fue el juego más importante del año de la NFL, y en el entretiempo suelen hacer shows con los mejores artistas!

En éste caso tuvieron el turno, Jennifer Lopez y Shakira, ante una audiencia de más de 100 millones de personas y la ciudad de Miami como escenario simbólico, desplegaron todas sus armas para brillar en el espectáculo del intermedio de la Super Bowl, el evento de mayor magnitud al que puede aspirar cualquier artista en el mundo. Durante 14 minutos, la neoyorquina y la colombiana aprovecharon al máximo cada segundo en pantalla para exprimir sus mayores éxitos en un apabullante show de baile, luz y color.

Shakira salió al escenario del Hard Rock Stadium para abrir un espectáculo, donde demostró su versatilidad no solo como intérprete sino también como música (tocó guitarra y batería) y bailarina, desplegando sus icónicos movimientos de cadera. Vestida por completo de rojo, interpretó temas como She Wolf, Empire o Whenever Wherever. En los seis minutos que duró su bloque en solitario, también tuvo tiempo para hacer guiños al trap y al reguetón con canciones como Chantaje y contó con la colaboración de Bad Bunny, el puertorriqueño convertido en una de las grandes sensaciones musicales del momento, con quien versionó hits recientes como I like it y Callaita, antes de encender el escenario con su Hips don’t lie.

La cantante apostó para la ocasión por un conjunto rojo de falda y top a juego creado por el diseñador Peter Dundas, que ya ha trabajado vistiendo a artistas como Beyoncé o Rita Ora. Shakira coronó su conjunto con unas botas a juego obra del artista Daniel Jacob, más conocido con el nombre de su marca, The Dan Life, en la que elabora piezas-joya con un punto infantil. Las botas creadas para Shakira estaban formadas por 30.000 cristales y requirieron de 10 días de trabajo, tal y como explicó el artista en su cuenta de Instagram. Aunque en su tienda online solo es posible hacerse con un único modelo de calzado (el grueso de sus creaciones son colgantes), sus zapatillas Nike cuajadas de brillantes tienen un precio de 7.500 dólares, lo que sirve para hacerse una idea del elevado coste de las botas elaboradas para Shakira.

Tras su actuación, Jennifer Lopez tomó el relevo con Jenny from the block, uno de sus primeros éxitos como solista, demostró también las dotes adquiridas en el pole dance gracias al filme Estafadoras de Wall Street mientras sonaban otros incunables de su discografía como Waiting for tonight, Get it right o Ain’t it funny. Al igual que en el caso de su compañera de actuación, otro célebre cantante de reguetón la acompañó en el escenario: en este caso, el colombiano J. Balvin, que disparó los decibelios con Mi gente.

JLo comenzó su performance vestida con un body de cuero negro que, como cabía esperar, estaba firmado por Versace. La casa italiana diseñó un body sin mangas adornado con tachuelas doradas y cristales que necesitó de 400 horas de trabajo para su creación y estaba inspirado en una sesión de fotos de la edición estadounidense de Vogue en 1991 que partía de la figura de Marlon Brando.

La cantante lució dos conjuntos más durante la actuación demostrando una capacidad asombrosa para cambiarse de ropa en apenas siete segundos. Sus estilistas, Rob Zangardi y Mariel Haenn, explicaron a The Hollywood Reporter que dado que la cantante no abandonaba el escenario en ningún momento, apostaron por crear looks a base de superposiciones que le permitieran pasar de uno a otro rápidamente. “Diseñamos 213 trajes y 143 pares de zapatos para este espectáculo de seis minutos, mientras que para su gira hicimos 140 trajes para un show de dos horas”, detallaron.

En el segundo cambio de ropa la artista lució un ajustado traje plateado confeccionado con 800 piezas de cuero, 12.000 lentejuelas plateadas y 15.000 cristales de Swarovski, todo cosido a mano sobre un tul que imitaba el tono de su piel. Para terminar, la cantante llevó otro body, en este caso plateado, con flecos de malla de metal y cristales que, en un principio, combinó con una gigantesca capa de plumas que rendía homenaje a las banderas de Puerto Rico y Estados Unidos.

Con ella dio paso a On the Floor para protagonizar el gran momento de la noche: su hija Emme, de 11 años, subía al escenario liderando un coro de niños para cantar Let’s get loud. Shakira se unió a ellas, esta vez vestida de dorado también a cargo de Peter Dundas, y al ritmo del Waka Waka cerraron una actuación que ha recibido críticas entusiastas en prensa y redes sociales. “Son diosas en plata y oro”, dijo el estilista de Shakira a propósito de esa imagen final de las dos divas. “Cuando pienso en mi hija, en todas las niñas del mundo, ver a dos latinas haciendo esto, en este país y en este momento… Supone algo muy empoderador para nosotras”, confesó Lopez en la rueda de prensa previa a la jornada. Celebrities como Kim Kardashian, Lady Gaga o Donatella Versace felicitaron a través de las redes sociales al dúo de artistas.